Meditar.Info

Vendiendo agua a orillas del río

                              Newsletter nº 1

                                                               EDITORIAL

¿Porque andan unos "locos" por ahí meditando?.....

Queridos amigos:

    Con lo rico que es dormir hasta último momento hay por ahí quien se levanta una hora antes  -de lo que sea, pero siempre una hora antes-  para hacer sus "prácticas matinales", bueno, ¡siempre ha habido gente para todo!...

   Con lo divertido que es hacer todo lo que a uno le da la gana hay quien se autolimita sin necesidad aparente, .¿Porque este comportamiento tan extraño?..

   Obviamente los que así actúan conocen estos placeres, pero parecen encontrar mayor placer en lo que obtienen de su "extraña" conducta, ¿porque?....Para responder a esta cuestión citaremos ciertas reflexiones que nos han dejado algunos de los sabios que en el mundo han sido...Reflexiónenlas y explórenlas...la ganancia es infinita, ¡El Universo Mismo!...

   Visiten  también www.meditar.info  si quieren encontrar explicaciones detalladas sobre "La Práctica" y otras cuestiones igualmente importantes.

  Cuando meditamos vemos que nuestras preocupaciones, miedos, obsesiones y deseos van perdiendo fuerza y son reemplazados por una serenidad gradualmente creciente. Este estado de "no preocupación constante" nos lleva espontáneamente a constatar como funciona la realidad, y descubrimos que cuando "soltamos la presa" y "dejamos a las cosas ser" todo transcurre de la mejor forma posible, mucho mejor que si las manipulamos nosotros, con lo que vamos desarrollando una gran confianza en el Principio Creativo, (llamémosle orden Cósmico, Universo, o como queramos), y cuanto mas confiamos y nos "entregamos" a su poder inconceptuable, mas mágica, fluida y perfecta se vuelve nuestra vida.

 Además de la "atronadora" sensación-certeza de que hemos encontrado lo que siempre habíamos estado buscando, se producen en nuestra vida cambios tan profundos como que cada vez queremos menos para nosotros y mas para los que necesitan mas que nosotros, (casi todos los seres sintientes según vamos constatando), y otras actitudes impensables en nosotros antes de meditar regularmente.

 Empecemos con unas palabras del Shevetashvatara Upanishad que reflejan tenuemente el sentimiento que surge con la práctica regular de la meditación, además de orientarnos en la comprensión del porque se produce.

Cuando miramos profundamente en nuestro mundo interno, (cuando meditamos), el mundo externo adquiere mas sentido, y descubrimos  que la esencia suprema se revela en las pequeñas cosas y en los momentos serenos.

La paz se nos presenta en el susurro de la respiración que entra y el de la respiración que sale.

El amor surge en el corazón que esta  libre de pensamientos oscuros. ¿No es el amor la fuerza original que une todo lo vivo? . ¿No es el amor la fuerza gravitatoria de nuestra vida emocional?

¿Como puede la vida tener significado sin amor? Las molestias menores y los conflictos importantes nos expulsan del reino del amor. (Por eso) nuestra meta debe ser el liberarnos de esas distracciones, de modo que podamos vivir siempre en amor.

Todos deseamos ser felices. Todos deseamos experimentar alegría.

La mayoría de nosotros buscamos felicidad en cosas y experiencias transitorias, pero solamente viviendo en la luz del amor podemos vivir en alegría.

Cuando ponemos nuestras esperanzas en cosas y en experiencias nos deslizamos siempre hacia la tristeza, puesto que las experiencias palidecen y las cosas  decaen.

Cuando vivimos en amor todavía sentimos dolor, todavía sentimos pérdida, pero el dolor y la pérdida ya no nos abruman. Al vivir desde el corazón sagrado del amor nuestras circunstancias externas se tornan relativamente intrascendentes.

La persona en la más desesperada de las circunstancias puede aún sentir  alegría al vivir en la esfera del amor.

La persona que vive en el lujo y la comodidad absolutos puede sentirse en el infierno si carece de amor en su corazón.

La paz viene del sabio amar. No codiciando al objeto amado ni encharcándose en estados emocionales negativos, el amante verdadero se asienta en un punto  de  armonía interna. Esta armonía solo se puede sostener {contemplando la fuente} de los pensamientos y las emociones que nos rescatan de la negatividad (o nos expulsan del reino del amor).

La mente serena aprecia las sutilezas de la vida.

La mente serena  encuentra alegría en la simplicidad.

La gratitud surge de la mente serena como el rocío cubre las hojas de la mañana

Los placeres pequeños, las tareas mundanas, todas se convierten en ocasiones para la gratitud.

La paz de la mente genera gratitud.

La gratitud genera humildad

La humildad refuerza la gratitud.

El Chan (Zen) es una tradición que surge del maridaje entre el Budismo y el Taoísmo y que se basa en la Meditación como la parte  mas importante de su práctica.

La palabra japonesa Zen es la traducción de la palabra china Chan, que a su vez es la traducción china de la palabra sánscrita Dyhana, que significa Meditación, por lo tanto no olvidemos que cuando hablamos de Zen hablamos de Meditación.

Transcribiremos ahora unas palabras del filósofo Hubert Benoit acerca del Zen tituladas "Sobre la fe en el principio creativo"

Según el Zen el hombre es perfecto y no carece de nada (posee  la naturaleza de Buda) pero él no comprende esto porque esta enredado en sus representaciones mentales. Todo sucede como si su actividad imaginativa, que funciona en el modo dualista, (blanco-negro, malo-bueno, lindo-feo, etc..) tejiese una pantalla entre él y la realidad.

El hombre... no sabe que hay en él algo invisible que trabaja en su favor en la oscuridad. Identificándose... con su mente imaginativa, él no piensa que exista nada más. Todo sucede como si él se dijese: '¿quién trabajara para mí excepto yo mismo?' Y no viendo en sí mismo mas yo que su mente imaginativa y los sentimientos y las acciones que dependan de ella, él intenta servirse  de  esta mente para librarse del sufrimiento.

Sin embargo, si miro la vida de mi cuerpo observo que toda clase  las operaciones maravillosas están siendo realizadas espontáneamente sin el concurso de eso que llamo 'yo'. Mi cuerpo es mantenido por  procesos cuya ingeniosa complejidad sobrepasa todo lo imaginable  [notar que Benoit era médico]. Después de ser herido, soy sanado. ¿Por qué? ¿Por quién?... Un principio, incansable y amistoso, me crea incesantemente por su propia iniciativa.

Mis órganos aparecieron y se desarrollaron espontáneamente. Mi comprensión dualística apareció y se desarrollo espontáneamente. ¿No podría mi comprensión inmediata, no-dualística, aparecer espontáneamente? El Zen contesta afirmativamente a esta pregunta. Para el Zen la evolución espontánea normal del hombre da lugar al satori. (la Conciencia Transpersonal) El principio trabaja incesantemente  en mí en la dirección de la apertura del satori (igual que este mismo principio trabaja en el bulbo del tulipán hacia la apertura de su flor).... Un viejo dicho Zen: ¿' Qué encubre la realización? Nada excepto yo mismo.'

Yo no sé que mi deseo esencial de escapar de la ilusión dualista -generadora de angustia- está en proceso de ser realizada en mí por algo que no es mi ' yo'  personal. No creo que pueda contar con nada mas que yo mismo: Me creo por lo tanto obligado  a hacer algo. Me asusta el creerme solo, abandonado por todos; Necesariamente entonces me inquieto y mi agitación neutraliza con mucho el efecto beneficioso de mi naturaleza más profunda. El  Zen expresa esto al decir: '¡no sabiendo lo cerca que esta de la verdad, la gente la busca lejos... qué lástima!'

Esta manera de frustrar el profundo proceso espontáneo de construcción es consecuencia de reflejos mecánicos. Funciona automáticamente cuando no estoy dispuesto a tener fe en mi principio invisible y en su tarea de liberación. Es decir el proceso espontáneo profundo de  construcción solamente progresa en mí en la medida en la cual estoy dispuesto a tener confianza en mi principio y en la espontaneidad, siempre real, de su actividad de liberación....

Mi participación en la elaboración de mi satori consiste, entonces, en la actividad de mi confianza; consiste en poder concebir la idea, presente y real, que mi bien supremo esta en proceso de ser elaborado espontáneamente.

Uno ve aquí en qué aspectos el Zen es quietista y en qué aspectos no.  Lo es, cuando nos dice: ' usted no tiene que liberarse a sí mismo.' Pero no lo es en cuanto que, si bien no tenemos que trabajar directamente para nuestra liberación, tenemos que colaborar con el proceso profundo que nos libera teniendo confianza en su eficacia. Pero este pensamiento no nos es dado de ninguna manera automáticamente por la naturaleza. El mundo externo conspira incesantemente para hacer que creamos que nuestro bien verdadero reside en tal o cual éxito formal que justifica todas nuestras agitaciones. El mundo externo nos distrae, él roba nuestra atención. Un trabajo intenso y paciente del pensamiento es necesario para poder colaborar con nuestro principio liberador.

En los momentos cuando las circunstancias externas e internas se prestan a ello reflexionaremos sobre la comprensión de nuestra liberación espontánea, pensamos con  fuerza, y de la manera más concreta posible, sobre el  Prodigio ilimitado que está en proceso de la elaboración para nosotros y que un día resolverá  todos nuestros miedos.

En tales momentos sembramos y re-sembramos el campo de nuestra confianza; despertamos poco a poco en nosotros mismos esta confianza  que dormía, y la esperanza y el amor que la acompañan. Entonces volvemos de nuevo a vivir como de costumbre. Pero como hemos pensado correctamente por un momento una porción de nuestra atención sigue unida a este plano del pensamiento aunque este plano penetra las profundidades de nuestro ser y se pierde de vista...  En la medida en la cual esta segunda atención subterránea se desarrolla percibiremos un interés menor por  el mundo de los fenómenos; nuestros miedos y nuestra codicia perderán su atracción.  Podremos aprender cómo ser discretos....y seremos así capaces de realizar este consejo de Zen: 'Suelte, deje las  cosas ser... ' Sea obediente a la naturaleza de las cosas y usted estará  en armonía con la Vía.

Del capítulo 13, obediencia a la naturaleza de las cosas, en la doctrina suprema: Estudios psicológicos en el pensamiento del ZEN, por Hubert Benoit, con una introducción de Aldous Huxley (publicado actualmente bajo el título  de Zen y psicología de la transformación: La Doctrina Suprema)

Esta "comprensión" que nos propone Benoit es la actitud que debe acompañar nuestra práctica diaria de meditación, que por un lado será humilde y desdramatizada, ya que no esperamos nada en especial, y por otro será obcecada y testaruda, ya que a poco que probemos seriamente constataremos que nuestra "humilde" práctica diaria significa, (en virtud de misteriosos y sutiles procesos ) ni mas ni menos que el final del sufrimiento. (Por favor no me crean...¡Compruébenlo ustedes mismos!).

Veamos ahora como expresa este punto el tercer patriarca del Zen, Tseng-San.

La mente de la confianza absoluta

La Vía perfecta no es difícil para quien no se apegue a sus preferencias.

Abandona el deseo y el rechazo y todo estará  perfectamente claro.

Cuando hacemos una diferencia del ancho de un cabello, el cielo y la tierra se separan para siempre

Si queremos realizar la verdad no estemos a favor ni en contra.

Alzar lo que nos gusta contra lo que nos disgusta es la enfermedad principal de la mente.

No te enredes en el mundo; no te pierdas en sentimientos de autoevaluación. Permanece en paz en la unidad de las cosas, y todos los errores desaparecerán por si mismos.

Cuando esta Unidad no es correctamente entendida caemos en la afirmación y en la negación

Afirmando que el mundo es verdadero, nos cegamos a su realidad mas profunda; Negando que el mundo sea verdadero, reforzamos la realidad aparente de todas las cosas.

Cuanto más pensamos en estos asuntos, más nos alejamos de la verdad.

Fuera entonces con las palabras y las especulaciones , y no habrá  lugar donde no pasemos libremente.

Volviendo al origen  encontramos el significado; persiguiendo lo externo perdemos  la razón.

Las cosas sucediendo en el mundo vacío frente a nosotros nos parecen reales a causa de nuestra ignorancia.

No necesitas buscar la verdad; abandona solo tus opiniones.

Cuando la mente esta en armonía con la Vía, todo egocentrismo desaparece.

Sin rastro de duda, podemos confiar en el universo totalmente y de una vez somos libres. Sin nada de que agarrarnos, todo es vacío, brillante, perfecto en su propio Ser.

En el mundo de las cosas como son, no hay yo ni no-yo...

Todas las Iluminaciones entran en esta verdad.

En ella no hay ganancia ni pérdida y un solo instante son diez mil años.

No hay ningún aquí, ni ningún allí; el Universo infinito esta siempre ante tus ojos.

El ser es un aspecto de no-ser; el no-ser no es diferente de ser. Hasta que se  entiende esta verdad, nada se vera claramente.

Cuando las diez mil cosas se ven en su unidad volvemos al origen y permanecemos allí donde siempre estuvimos.

Uno en todo; todo en Uno. Cuándo se realiza esto, se acabo la preocupación por no ser perfectos.

La mente de la confianza absoluta está  más allá  de todo pensamiento, perfectamente en paz;

y aquí fallan las palabras, pues en ella no hay pasado, ni presente ni futuro.

(Tseng-San)

Estas cuestiones que parecen difíciles y hasta dudosas a la luz de la razón, se van volviendo obvias y fáciles con la práctica de la Meditación. El que prueba se maravilla y el que no se lo pierde, como todas las cosas buenas de la vida.

Hasta el próximo newsletter.

Un saludo afectuoso...¡Que todos los seres sean felices!.

Tao Prajñananda

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